Entrevistas

Mujeres programadoras en la industria del videojuego

Hablamos con tres mujeres programadoras para descubrir sus trayectorias, los conflictos a los que se han enfrentado y reivindicar su papel en una industria que debe abrirse al talento femenino

Solo un 5% del total de programadores de la industria global del videojuego son mujeres, según un estudio de la International Games Developers Association. Aunque en el resto del proceso de desarrollo el porcentaje femenino crece hasta el 22%, son datos que chocan de frente con la gran cantidad de mujeres gamers que existen: en España, por ejemplo, prácticamente la mitad de los jugadores (un 48%) pertenecen al sexo femenino, y un porcentaje similar encontramos en la escena del videojuego en México o en Colombia.

Si parece ridículo negar que las mujeres están igual de interesadas que los hombres en los videojuegos, ¿por qué ese interés no se traduce en un mayor porcentaje de programadoras en la industria? Los motivos son muchos y pueden ir desde la tradicional asociación del sector de la informática a los hombres, pasando por los obstáculos que pueden encontrar las mujeres programadoras al entrar en la industria o la falta de role models para las niñas interesadas en programación.

Hablamos con Marta Aguilera, Laura González e Irene M., tres programadoras españolas con distintos grados de relación con la industria del videojuego, para conocer su experiencia, descubrir sus consejos para aquellas mujeres interesadas en entrar en el sector y hacer balance de las exigencias de igualdad para un trabajo que, como cualquier otro, no debería depender de géneros.

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Tres mujeres con perfiles muy distintos

Tanto Marta (27 años, residente en Londres) como Laura (32 años, actualmente trabajando en Barcelona) están implicadas en la creación de videojuegos, aunque en puestos muy distintos.

Tras estudiar Ingeniería Informática en la Universidad del País Vasco, Marta se lanzó a un máster intensivo de programación de videojuegos en Madrid; todo esto le abrió las puertas a empezar a realizar un 'internship' en las oficinas de King (la empresa responsable de juegos tan conocidos como 'Candy Crush') en Barcelona. Y de ahí, a Londres. Ahora se encarga del desarrollo y mantenimiento de los juegos de la compañía: "ahora mismo, en la franquicia 'Farm Hero'."

Laura se dedica al desarrollo independiente: "soy lo que se llama comúnmente 'hombre orquesta', ya que ejerzo varios papeles. Actualmente estoy en varios proyectos colaborativos de videojuegos y desarrollando uno propio", nos cuenta. Sus inicios en el sector como profesional fueron "desde la posición de reparación y montaje de equipos, redes y mantenimiento en general". Desde ahí, Laura fue formándose y aprendiendo nuevas tecnologías, hasta que acabó asentándose en el desarrollo de aplicaciones. Aunque se apuntó a módulos y cursos "en lo referido a tecnologías propias del mundo de los videojuegos fui más autodidacta al principio, completando mi formación con los cursos que se ofertan en plataformas web". Además de trabajar, actualmente Laura estudia un máster en Desarrollo y Diseño de videojuegos.

Por su parte, Irene, licenciada en Filosofía de 28 años, siempre estuvo interesada en la lógica y la teoría de conjuntos; "esto, unido a mi interés en el software libre, hizo que me interesara por la programación y empezara a formarme de forma autodidacta." Ella, que lleva dos años como programadora, pasó más tarde a dar clases de programación a niños como actividad extra escolar, y a los pocos meses empezó a trabajar en una gran empresa. Aunque está interesada en el desarrollo de videojuegos, de momento se dedica a la migración de bases de datos. Por suerte, nos comenta, "en el proyecto en el que trabajo actualmente también hay total libertad respecto al diseño del desarrollo que se va a realizar y también nos encargamos de las pruebas, por lo que puedo tener una visión global del proceso y aprender mucho más sobre el mismo".

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Logotipo de FemDevs, asociación de mujeres desarrolladoras de videojuegos

Entrando, como mujeres, en el mundo de la programación de videojuegos

Marta nos cuenta que, cuando tenía unos 13 años, "en clase de informática nos enseñaron los principios de la programación y me pareció muy divertido". Conforme se hizo mayor, vio que aquello era lo suyo, ya que se parecía mucho a "resolver puzles". Uno de los rasgos que acabó impulsando más su interés por la programación fue su pasión por los videojuegos, a los que jugaba ya desde pequeña: "Monkey Island', 'Grim Fandango', 'Indiana Jones and the Fate of Atlantis', los 'Pokemon' de la Game Boy Color, Zelda... siempre iba jugando a lo que podía."

Por su parte, Laura también recurre a un recuerdo de infancia: "siempre me llamó la atención el código, desde que de pequeña mis padres me regalaron uno de esos ordenadores personajes de juguete que entre otras cosas te permitía programar en BASIC". Cuando le preguntamos por los juegos que la inspiraron, nos dice que en su caso le ha movido más la necesidad de contar historias a las que a ella le gustaría jugar que algunos títulos ya existentes.

Irene no descubrió su vocación tan pronto, y nos dice que "no habría empezado a tomar la programación en serio como una opción laboral de no ser por amigos, amigas y compañeras que me animaron a ello". Para ella, es esencial "crear comunidades de apoyo y formación, en la que podamos expresar nuestras dudas e inseguridades y crecer juntas." Una de estas comunidades es la española FemDevs, asociación de mujeres desarrolladoras a la que pertenecen las tres entrevistadas y que organiza 'meetups', exposiciones, conferencias y talleres para generar espacios seguros en la industria. Irene nos confirma su importancia: "el mundo del videojuego me parecía algo muy lejano, inaccesible para mí, pero gracias a FemDevs me animé a formarme más seriamente en la programación de videojuegos."

Laura también menciona la asociación, confesando que antes pensaba que el sector de los videojuegos no supondría una salida laboral estable y menos para una mujer, "pero gracias a conocer a las chicas de FemDevs, en una conferencia que hicieron en Asturias, me animé a dar el salto y centrarme más en los videojuegos como salida profesional."

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Presentación de 'Gaming Ladies', evento para mujeres gamers organizado en Barcelona

La situación de las mujeres en el sector

Las diferencias entre los perfiles de las tres entrevistadas se reducen cuando les preguntamos por su experiencia como mujeres en el sector de la programación: Laura, Irene y Marta coinciden en haber recibido tanto comentarios y actitudes ofensivas como en haber sentido que su trabajo se ponía en duda. "En las 'game jams', si tienen que adivinar mi rol, soy diseñadora, artista o compositora, nunca soy programadora por defecto", cuenta Marta. Irene ha recibido comentarios por su físico y también reacciones de sorpresa ante su capacidad laboral, "a pesar de ser mujer"; resume su experiencia hablándonos de alguien que le comentó que "nunca había conocido a una mujer que usara el Linux difícil".

Irene también nos habla de comentarios que han conseguido que compañeras abandonen cursos de formación al sentirse fuera de lugar, "y por eso es importante acabar con este tipo de actitudes, para que ninguna mujer tenga que sentirse incómoda en su centro de trabajo o estudio, o incluso tenga que abandonarlo."

"Estas cosas son las de siempre, parece que eres tú imaginándote cosas hasta que las empiezas a vocalizar y ves que ni tú estás loca ni eres la única que ha tenido experiencias parecidas o incluso peores", cuenta Marta. Las tres coinciden en la necesidad de comunicación entre mujeres, e Irene concluye que "creo que se va mejorando porque hay muchas mujeres luchando a nivel personal y desde asociaciones, y esto va dejando huella."

Pero lo que es innegable es que el sector de la programación de videojuegos está copado por hombres y las tres coinciden en que existe mucho machismo; una situación que Irene extiende al sector informático en general: "hay machismo dentro de estos dos sectores, en ambos las mujeres son una gran minoría (o ausencia) y algunas se van debido al acoso, comentarios, etc., sólo por eso debería ser un tema urgente para ambos sectores." Marta ahonda también en este problema al contarnos que es visible "desde el tipo de producto y cómo se representa a la mujer en él, cómo se percibe a la mujer como consumidora de videojuegos, hasta la cantidad de mujeres que hay en la industria generando ese producto y ese contenido. Somos, aún a día de hoy, muy pocas."

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Imagen producida en uno de los workshops del proyecto 'Girls Make Games'

Dando ejemplo para las mujeres del futuro

Cuando les preguntamos por sus role models de la industria del videojuego, Irene menciona a Brenda Romero y Amy Henning, "no solo por su trabajo, sino por su activismo feminista y por comprometerse a hablar de temas que la industria del videojuego tiene desterrados, como la conciliación familiar." Aunque Marta nos dice que le vienen varios nombres a la cabeza, dentro del trabajo de programadora le cuesta pensar en alguno:"es una de las razones también por las que estoy tratando de empezar a ir a charlas, me he metido en programas como mentora y estoy haciendo talleres para estudiantes que quieren meterse en videojuegos." Si para ella encontrar un referente en el sector ha sido difícil, "al menos me aseguraré de que los que vengan lo tengan más fácil".

Irene incide también en la importancia de los programas para jóvenes y menciona el proyecto Girls Make Games: una serie de campamentos, charlas, talleres y game jams centrados en el desarrollo de videojuegos que ya ha llegado a más de 5.500 niñas y adolescentes en 51 ciudades de todo el planeta. "Sinceramente, casi cada mujer que se atreve a dar el paso y dedicarse al mundo de los videojuegos en cualquier ámbito laboral tiene todo mi respeto y admiración.", concluye Laura.

"¿Qué le habrías dicho a tu yo de hace diez años?", les preguntamos para acabar la entrevista. Irene y Laura coinciden en algo que todos estos años de trabajo y perspectiva les ha hecho ver: se dirían que podrían haber empezado mucho antes en el mundo de la programación, que podía ser una salida laboral para ellas. Marta es muy clara: "no dejes que nadie te diga que no eres capaz. No dejes que nadie te diga que es muy difícil. No dejes que nadie te diga que es muy caro. Y, si lo que tienes es miedo, hazlo con miedo. Traza un plan, considera tus opciones, y hazlo."

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