De la intuición a la intención: cómo construir paletas de colores que comuniquen El color no es un adorno. Es un lenguaje silencioso que comunica antes de que el espectador lea una palabra o entienda una forma. En diseño gráfico, ilustración, moda, interiorismo o fotografía, la elección cromática define la atmósfera, condiciona la emoción y guía la interpretación visual de cualquier proyecto. Aun así, muchas decisiones de color se toman de forma intuitiva o impulsiva. Entender los principios básicos de la colorimetría y aprender a construir paletas con intención permite pasar de “colores que funcionan” a colores que dicen algo. En este artículo exploramos cómo pensar el color como sistema, emoción y narrativa. El color como sistema, no como elección aislada Una paleta de color no es una colección de tonos bonitos, sino un sistema cromático. Cada color cumple una función: algunos sostienen, otros contrastan, otros enfatizan. Cuando se eligen de forma aislada, el resultado puede ser caótico; cuando se piensan como conjunto, el diseño gana coherencia. La colorimetría nos ayuda a entender estas relaciones. Conceptos como temperatura (colores cálidos y fríos), saturación, luminosidad o contraste permiten tomar decisiones más conscientes. Por ejemplo, una paleta con baja saturación transmite calma y sofisticación, mientras que una con contrastes altos genera energía y dinamismo. Pensar el color como sistema también implica aceptar límites. Reducir la cantidad de tonos suele mejorar la claridad visual y refuerza la identidad de un proyecto.
@cejafotografia
Arquitecto de profesión y fotógrafo por pasión
Culiacán Rosales, México