Diseño

Una breve historia del diseño de banderas marítimas

¿Cuál es el origen y significado de las banderas de colores que pueden adornar desde el yate más grande hasta la lancha más pequeña?

Si has pasado alguna vez cerca de un puerto deportivo, seguro que te has fijado: decenas y decenas de banderas de colores decoran las embarcaciones. Se trata del Código internacional de señales, que la gente acostumbrada a echarse al mar conoce sobradamente pero seguramente sea un gran desconocido para todos aquellos que prefieren quedarse con los pies en tierra firme.

Pero, ¿cuál es el origen de este código? ¿Cómo ha logrado extenderse entre países, hasta formar un alfabeto de señales perfectamente reconocible por marineros de todo el mundo? Hacemos un pequeño viaje por los antecedentes, orígenes y evolución de esta forma única de comunicarse en alta mar.

Seguro que te has fijado alguna vez en estas banderas de colores
Seguro que te has fijado alguna vez en estas banderas de colores

Los primeros códigos de señales

Aunque han existido por supuesto códigos de banderas no oficiales desde hace siglos (pensemos, por ejemplo, en la bandera pirata y todas sus variantes), uno de los primeros intentos registrados de establecer un sistema oficial se dio a mediados del siglo XVII, en el seno de la Marina Real inglesa.

A principios de siglo, la apuesta del rey inglés Carlos I por construir un ejército del mar capaz de enfrentarse a sus enemigos había dado como resultado una Marina Real institucionalizada que no paró de crecer y obtener victorias en los siglos siguientes. Para organizar todos sus barcos, se ideó un sistema de banderas que, colocadas en distintos puntos de la nave, permitían al almirante mandar mensajes al resto de navíos. Pero aún pasarían siglos hasta que el uso de banderas pasase del ámbito militar al comercial o de recreo.

Navíos ingleses contra la Armada Invencible española en una pintura de finales del siglo XVI
Navíos ingleses contra la Armada Invencible española en una pintura de finales del siglo XVI

Creando un sistema más complejo

La otra gran superpotencia de los siglos XVII y XVIII, Francia, también hizo sus avances en el tema de las banderas de señales, pero acabaron repercutiendo no en los asuntos del mar sino en los terrestres. En 1783, el oficial francés Bertrand-François Mahé de La Bourdonnais ideó un código de banderas de colores vinculadas a números; combinándolas en grupos de tres, se podrían mandar miles de mensajes entre barcos que luego serían descifrados entre aliados.

La idea no fructificaría para usos militares, pero sería anotada por Ignace Chappe, hermano de Claude Chappe, inventor de un sistema de telegrafía óptica que revolucionó las comunicaciones en Francia a finales del siglo XVIII. Básicamente, Chappe propuso un sistema de faros terrestres que se comunicaban entre sí mediante un código de colores, transmitiendo mensajes complejos que de otro modo tardarían días en llegar de un lado a otro.

Dos torres comunicándose mediante señales de colores en la Francia del siglo XVIII
Dos torres comunicándose mediante señales de colores en la Francia del siglo XVIII

Nelson y la batalla de Trafalgar

A principios del siglo XIX, la Marina Real inglesa empezó a adoptar un código de banderas alfanumérico distinto al francés, pero que con el tiempo se mostraría igual de inservible en alta mar. El código de banderas de Popham asociaba a cada diseño una letra o un número, por lo que la transmisión de mensajes complejos se hacía bastante dificultosa: había que izar muchas banderas para transmitir una frase sencilla.

Estas dificultades se harían notorias en la batalla de Trafalgar, que se inició con el alzado de banderas en el navío del capitán inglés Nelson. "Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber", la frase que podía extraerse de la combinación de banderas, ha pasado a formar parte de la cultura popular inglesa, pero para construirla se calcula que hicieron falta entre 4 y 6 hombres que tardaron al menos 4 minutos en izarlas. Un sistema demasiado lento y costoso para una época que cada vez iba a ser más veloz.

J.M.W. Turner, 'La Batalla de Trafalgar', 1822-1824. Se aprecian las banderas en el barco.
J.M.W. Turner, 'La Batalla de Trafalgar', 1822-1824. Se aprecian las banderas en el barco.

Los orígenes del Código internacional de señales

Los códigos de señales desarrollados para finales militares habían fracasado por su excesiva complejidad y su dependencia de números y letras; si, por ejemplo, dos naves de distintos países que no hablaban el mismo idioma querían comunicarse, la cosa se complicaba todavía más. Hacía falta un código universal y más sencillo de comunicar.

En 1857, la Comisión del Comercio inglesa publicaría su primer Código internacional de señales, que se extendió por las rutas de comercio vinculadas al imperio británico durante el resto del siglo. Como curiosidad, este primer código no contenía vocales: se buscaba así evitar la construcción de palabras "malsonantes" en cualquier idioma.

La Primera Guerra Mundial sería un gran test para este código, tanto para embarcaciones militares como comerciales, y desde luego los resultados no serían del todo positivos: de nuevo, la construcción de mensajes alfabéticos se hacía larga y pesada, y pasada la contienda distintos organismos supranacionales empezaron a plantearse la creación de un código universal y sencillo que todo el mundo pudiese comprender.

Un submarino alemán junto a la Torre de Londres, tras el armisticio de 1918
Un submarino alemán junto a la Torre de Londres, tras el armisticio de 1918

El Código internacional moderno

Finalmente, en 1965, se instauró el Código internacional de señales que conocemos hoy en día (aunque haya sufrido algunos cambios con el paso de los años). Desde ese momento, se abandonó el sistema alfanumérico para asignar a cada bandera un significado más concreto y comprensible por cualquier embarcación.

Así, hoy en día, cada bandera significa un mensaje completo. Por ejemplo, una bandera blanca y roja significa "tengo un piloto a bordo", una amarilla y azul "deseo comunicarme contigo" y una a cuadrados blancos y negros significa "no". Con el resto del código, centrado sobre todo en mantener la seguridad en alta mar, se pueden transmitir muchísimos mensajes que aseguran que todas las embarcaciones se entiendan entre sí.

Charlie, o "Afirmativo"...
Charlie, o "Afirmativo"...
..."Uniform", o "Te diriges hacia un peligro"...
..."Uniform", o "Te diriges hacia un peligro"...
...y "Lima", o "Detén tu embarcación inmediatamente"
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Son solo algunos de los ejemplos de un código internacional aceptado por todos los países
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