Maternidad & APLV
von malauraarabia @malauraarabia
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Introducción
Es un desahogo de lo que es ser mamá de un bebé APLV

Materiales
Word y Canva
Sobreviviendo a la maternidad y a la APLV.
La maternidad llegó para mí con un llanto que no era solo de hambre o de sueño. Al principio no lo entendía: las madrugadas eran eternas, su cuerpito parecía incomodarse con todo, y yo me sentía perdida entre diagnósticos, foros y consejos que no siempre ayudaban.
Ser mamá de un bebé con APLV es vivir en alerta constante, es aprender a leer etiquetas como si fueran novelas y a desconfiar de todo lo que antes parecía inofensivo. La leche, que para muchos es símbolo de vida, para nosotros se convirtió en un enemigo silencioso que podía estar escondido en cualquier parte.
Al principio, me dolía pensar en todo lo que él no podía tener. Me dolía aún más sentir que mi cuerpo, mi leche, podían causarle malestar. Pero en medio de esa tormenta, descubrí otra forma de amar: la que se reinventa en la cocina, la que encuentra fuerzas en medio del cansancio, la que aprende a decir “no” aunque parezca exagerado.
A veces es duro. A veces extraño la tranquilidad de no tener que pensar en cada ingrediente, en cada salida, en cada visita. Pero cuando lo veo crecer, fuerte y sonriente, sé que cada sacrificio vale la pena.
La maternidad de un solo bebé ya es un universo completo; la maternidad de un bebé con APLV es, además, un viaje de valentía. Él me enseña paciencia, resiliencia y a celebrar victorias pequeñas: una noche de sueño más tranquila, una comida que no duele, una sonrisa sin lágrimas detrás.
Hoy entiendo que este camino distinto no nos quita nada: nos da otra forma de ver la vida. Porque mi bebé, con su piel suave y sus ojitos brillantes, no necesita leche para crecer: necesita amor, cuidado y a una mamá que, aun con miedo, aprendió a ser más fuerte de lo que jamás imaginó.

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