He pasado varios años sumergida en el universo del color, ese gran espacio tan caóticamente envolvente que nos puede llevar a creer cosas que parecen ser lo que no son, una redundancia amorosa que deja en nuestras manos y cabeza una herramienta fundamental y peligrosamente apasionante. Es en este camino que pensé un día: "¿por qué si puedo crear colores y formas, no tangibilizamos un poco esto con algo de teoría y unos gramos de práctica?". Y fue ahí cuando, siguiendo mis leyes naturales, cursé un año de Bellas Artes en el Instituto Universitario Nacional de Argentina, y entre la dificultad de descifrar las míticas jergas trasandinas, tuve que ponerle orden a esa cabeza que daba vueltas y vueltas entre la disciplina y la creatividad que erosionaba todo a mi paso. Acto seguido, no pudiendo soportar la brutal ausencia del “orden visual”, volví a Santiago, inclinada en la exploración verdadera de una génesis problemática: ¿en dónde quedaba la forma, la histeria de la gráfica pura y dura? Así decidí ponerle nombre a mis estudios con una palabra que no he logrado erradicar: Diseño.
Estudié diseño gráfico en Duoc Universidad Católica de San Carlos de Apoquindo, un buen lugar para una buena foránea, que venía vestida con las causas perdidas del arte, intentando mezclar Kandinsky con photoshop, una aberración que después de un par de meses tomaba bastante sentido. Egresada de esta etapa, seguí con hambre de diseño y nuevamente volví al origen: llegué a los pies de Florida a tragar un buen diplomado -diseño de indumentaria se llamaba- en Espacio Buenos Aires, una maravilla formada por buenas chicas con buena ropa. Este era un lugar en donde, mientras tomabas el café de todas las mañanas comiendo la media luna de manteca, podías ojear, y ojear y seguir ojeando las revistas de todo el mundo. Y las ideas venían y venían como soldados dispuestos a matar cualquier sedentarismo que se atravesara en el camino.
Y la vida seguía y con ella mi retorno a casa. Llegué a otro buen lugar a poner en hechos por primera vez todo lo aprendido: la tan temida y sanguinaria práctica laboral, en WZ, una maravilla que me indicó el último bocadillo y que originó mi siguiente comida, porque creo tengo una lombriz solitaria en mi cabeza. Ahora, estoy en Brothers.
Berufliche Info
- Cotu – @cotu-1
- Director de Arte
- Suche Stellenangebote Vertrag
