MANOS
MANOS
de Fatima Martín @fatimacorchea
- 208
- 3
- 2
Acaricio la taza caliente de café, sin el cual no me gusta salir de casa, y después de un largo paseo, mis manos se posan sobre el piano. La mayor parte del tiempo solamente guían otras manos para que puedan aprender a interpretar canciones, bien o mal, pero disfrutando.
Que buen vehículo para la memoria pueden ser las canciones, no importa qué tipo de canción, solo el momento con el que la asociamos. Siempre recordaré “La muñeca” de Tchaikovski. Fue la primera pieza de piano que conseguí tocar realmente bien, sin miedo, solo disfrutando. Yo era joven, tendría unos diez años, y el día del concierto contra todo pronóstico, disfruté y no me puse nerviosa. Hermosa canción la de la muñeca, aquel día decidí ser pianista. Y aquel día fue el primero y el último en el que toque bien una canción tanto en el escenario como fuera. Ni las horas delante del piano, la relectura constante de partituras o ejercicios de respiración consiguieron darme la calma suficiente para ejecutar bien una pieza después de aquel momento; y esta frustración me acompañó durante muchos años de mi vida, incluso una vez siendo profesora.
La sensación era como si fuera el piano quien me tocara a mí y no al revés, y gracias a mis alumnos que también han pasado por este problema he conseguido superarlo. Es más´ fácil buscar soluciones cuando son para otras personas que cando son para uno mismo, y así conseguí desbloquearme.
Hubo un momento en mi vida en que lo dejé. Y aunque ese negro piano continuaba en mi habitación no abrí la tapa durante un largo tiempo. Y después de un incidente que me llevó a estar ingresada en el hospital después de mi último fracaso pianístico, decidí cambiar de rumbo, buscar otros horizontes y poder descubrir cual era la realidad de mi verdadero talento, así que comencé a estudiar teatro de forma seria, ya que llevaba tiempo haciéndolo de manera informal. Pero volvería a chocar contra el mismo muro. Sin embargo, como en un mal sueño, cuanto más nadaba más me alejaba de la orilla y volvieron las frustraciones del pasado. Más en este caso todas aquellas lecciones tomadas, aunque no me impulsaron en mi carrera como actriz, impulsarían mi vida, y las vivencias quedaran en su interior como una llama que nunca se apaga
Al final aceptar el error, es lo único que ha conseguido sacarme de esa sensación. Saber que me voy a equivocar, y que no es un problema, disimular y disfrutar.
No me canso de repetir a mis alumnos que dejen de darle importancia a los errores. Hay que corregir, pero no sufrir, no revolcarnos en ellos, siempre habrá un mayor número de cosas positivas en nuestra interpretación y nuestro aprendizaje.
Recuerdo por que acabé siendo profesora. Me había quedado sin trabajo y por cosas de la vida una conocida, que actualmente es mi mejor amiga, me ofreció dar unas clases de piano que ella iba a tener que rechazar. Reconozco que sentí miedo en un principio, pero la necesidad laboral de aquel momento no me permitía rechazar el trabajo.
En realidad siempre pensé que un profesor de arte era un artista fracasado, y a día de hoy lo mantengo, yo hubiera preferido ser compositora, o pianista en alguna banda, sin embargo aquí estoy repitiendo do re mi. Sin embargo, todo tiene su lado bueno, y en este caso es el aprendizaje de enseñar, conocer a tantas personas de una manera bastante íntima, he recorrido mi ciudad trabajando en diferentes lugares, centros culturales, escuelas de música, casas particulares…
Buscar la gran obra maestra es como querer ir a China sin coger avión. Lo primero es coger camino y lo segundo olvidarse de la meta, y si a mitad de camino prefiero ir a otro lado. Solo uno mismo puede o no exigirse cosas, y la aventura puede ser mucho más emocionante cuando no tenemos condicionantes, ¿y si retomamos a Tchaikovski y su muñeca y rehacemos el camino? ¿A dónde nos conduciría? ¿He fracasado realmente? No, solo estoy viviendo una aventura derivada de aquel momento en el que decidí ser pianista, y si bien no lo he conseguido todavía, cada día me levanto para sentarme al lado de un piano a veces hasta diez horas, otras solo dos, y así durante años. No se que me deparará el futuro pero por el momento solo quiero seguir aprendiendo mientras llego al siguiente paso.




2 comentários
Olá Fátima, Obrigado por compartilhar isso conosco. Queria saber mais sobre aquele show de quando você era mais jovem, todos os detalhes, a preparação, o show em si, a sensação de tocar para o público, tudo! Acho que você poderia construir toda a história em torno disso. O que você compartilhou aqui parece a base para um projeto muito maior, um projeto que levanta algumas das grandes questões sobre o significado do sucesso como artista e o que é necessário para continuar. É uma peça fascinante e tenho certeza que vai ressoar com muitas pessoas. Essas são definitivamente perguntas que tenho feito a mim mesmo ao longo dos anos - e continuo perguntando!
Minha sugestão seria continuar expandindo, continuar escrevendo sobre o piano, diferentes pianos que você tocou ao longo dos anos, talvez até sobre alguns dos alunos que deixaram uma impressão em você ao longo dos anos. Espero que você continue adicionando algo ao que escreveu aqui. Obrigado novamente por participar do curso - espero que você tenha gostado das aulas. Un abrazo!
Obrigada! O que você me diz me encoraja muito, pois sempre foi difícil para mim escrever. Adorei o curso, aprendi muito e ele me relaxou diante do papel em branco, vou levar muito em conta suas lições daqui para frente. Muito obrigado por tudo e um abraço!
Faça login ou cadastre-se Gratuitamente para comentar