Marinha Díaz

Marinha Díaz

Madrid, Espanha

Marinha Díaz

No hay duda de que el ser humano es el resultado del cúmulo de las situaciones vividas, en mi caso no podría ser de otra forma.

Nací un lluvioso tres de Noviembre de 1992 en A Coruña, o como muchos la llaman , la ciudad de Cristal.
Yo prefiero referirme a ella como un punto en la globosfera que besa al mar... Un mar bravo que no descansa.
Ese mismo día se hundía en la costa coruñesa el petrolero Mar Egeo, generando una nube negra que cegó el cielo y que devolvió a la nocturnidad a gran parte de la costa galaica.
A miles de kilómetros, Bill Clinton era elegido presidente de los Estados Unidos, y mientras tanto en una pequeña habitación de Hospital yo abría los ojos por primera vez.

Recuerdo vagamente mi infancia, tiene un olor a eterno verano. Desde muy pequeña me ví atraída por las artes plásticas, acudía a un pequeño atelier de pintura en la calle de mi casa , ‘Matisse’, cada sábado por la mañana.

No puedo decir que únicamente me gustase la pintura, ya que era de esos niños que no podían estar ociosos, posiblemente haya estado apuntada a toda la lista de actividades de mi colegio, pero, mientras unas no duraban más de dos meses, pintura y música fueron perdurando en el tiempo, y posiblemente todo esto tenga una explicación muy lógica.
Por aquel entonces pasaba gran parte del tiempo con mi abuelo, persona con la que siempre tuve una extraña y muda relación de admiración.
Él era un artista en el sentido más global de la palabra, un artista que en su momento se vió ahogado por un trabajo de oficina que no dejaba fluir toda esta creatividad, pero, que al salir , volvía a ser él.
Un Fotógrafo que paralizaba instantes, pintor de esbeltos cuerpos femeninos que vagaban por las playas vacías, cartelista , diseñador de muebles y escultor de bailarinas de ballet que inundaban su casa con delicados movimientos... Y quizá sea ese el último recuerdo que tengo de él, en su pequeño estudio y con el pulso ya quebrado esculpiendo una pequeña bailarina del tamaño de la palma de mi mano.
Y luego estarían mis padres, mi madre, filóloga y amante de la literatura, fue quien puso en mis manos a temprana edad escritores como Allan Poe, Kafka, Lovercraft, Carmen Laforet o Castelao y quien promovió en mí una pasión por escribir.
Y mi padre, arquitecto, y persona que hizo que en cada viaje pudiera reconocer un edificio de Le Corbusier , de Mies Van de Rohe , de Nouvelle o una silla Eames.

Todo esto generó un cócktel con el que empezar a tomar decisiones.

Cuando llegó mi momento de elegir, tenía los caminos ya muy claros , había dos cosas que necesitaba mantener, el Arte y la Música.
Por aquel entonces llevaba años en clases de solfeo y tocaba la batería, cosa que intento mantener a día de hoy.
Me matriculé en el único centro de Bachillerato artístico de la ciudad y empecé a encaminar mis estudios.
Fue aquí también mi primera toma contacto con lo que sería el diseño de moda, ya que decidí compaginar el instituto con una pequeña academia de patronaje que se encontraba cerca de mi casa.

Tras dos años de enseñanza artística, decidí que quería abrir horizontes y dejar atrás ese punto de la globosfera que besa al mar , me mudé a Barcelona y comencé una hoja en blanco.
Yo tendría 17 años y estaba apunto de empezar la carrera universitaria de Diseño y Arte en la Escola Massana , la única que, por aquel entonces ofrecía un título universitario.
Me pareció interesante poder tener una visión global del panorama artístico y del Diseño para ,luego, tras esta base sólida, encaminarme hacia un lugar u otro.

Fueron cuatro años de madurez , de enseñanzas y de autoconocimiento.
Poco a poco mis intereses se fueron encaminando hacia el diseño, más concretamente al diseño téxtil y al gráfico.
Exprimí al máximo todas las herramientas que se nos dieron y amplié mis conocimientos y referentes del diseño de forma notable.

Actualmente he finalizado estos cuatro años de carrera y, fuera de los muros del que fue el Hospital de la Santa Creu, es hora de estar sola ante el peligro.
Mis intenciones más próximas son las de seguir aprendiendo y formándome, guiando este aprendizaje al diseño de Moda o al diseño Gráfico.
Comenzar a sumergirme en el mundo laboral para poder poner en práctica todo lo aprendido.

Se podría decir que lo que somos es un cúmulo de todo lo vivido;
a día de hoy me sigue apasionando la literatura y comparto mis trayectos con Paul Auster, Faulkner o Kerouak, la moda sigue siendo uno de mis principales intereses ; me considero fanática del diseño escandinavo de mitad de siglo , de Pollock , de Magritte o de la Bauhaus, y a pesar del paso del tiempo aun sigo buscando sillas Eames en cada uno de mis viajes.

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