El perro Astor
El perro Astor
przez Román Amateis @roman_amateis
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Primer borrador
Astor es raro, habla. Se queja, pide, pide y pide, es muy intenso.
Nosotros lo queremos igual, el siempre está para nosotros, incluso en nuestro peores días.
Dicen que es verde, que se comporta de manera muy extraña. A veces se recuesta sobre su torso, como esperando algo, no sé, parece como que está en una barra observando el ambiente. Nos mira, serio verde como una tortuga, parece sabio, un sabio verde de la naturaleza. Porque eso sí, cuando se encuentra en la naturaleza, en el verde de las plantas, de los arboles, en el verde césped se ve su verdad, su identidad. Corre y se olvida de todo, se le aclara el verde oscuro de la ciudad, se vuelve verde inmaduro y vuelve a ser un niño jugando sin importar otra cosa. El niño Astor, callejero, lo encontramos en Avellaneda, en la calle, de bebe, con sarna y frio. Lo curamos, lo cuidamos hasta que se le salió el color marrón y le creció su largo pelo verde. Se unió a la manada y ahora no se nos separa. No le gusta que le demos cariño a otros colores. Es verde como el camaleón, camaleón que se mimetizó con nosotros. Pero no solo él se adaptó, porque nosotros mejoramos con su llegada. Siempre fuimos un grupo muy cerrado, pero nos contagió un poquito de su verde. Ya no le ladramos tanto a los de afuera, porque como lo aceptamos a él, el acepta a todos, y no por eso perdimos nuestra unión. Aunque verde nos ayudó a crecer a todos. Hoy ya no nos podemos imaginar vivir sin él, ojalá los colores fueran eternos.
Objeto favorito
Libro:
Libro atesorado
Libro de segunda mano
Libro de bolsillo, fácil de transportar.
Libro fiel siguiéndonos como un perro, en el fondo de la mochila con las puntas desgastadas.
Libro extraño como un perro verde, difícil.
Libro quema cocos.
Libro con ideas.
Libro con muchas emociones.
Libro comentado, marcado y anotado.
Libro con cosas vividas, libro como la vida misma.
Libro para compartir.
Segundo borrador
El perro Astor
Astor es raro, habla. Se queja, pide, pide y pide, es muy intenso. Nosotros lo queremos igual, el siempre está cuando lo necesitamos, incluso en nuestros peores días. Dicen que es verde, que se comporta de manera muy extraña. A veces se recuesta sobre su torso, como esperando algo, no sé, parece como que está en una barra observando el ambiente. Nos mira serio, verde como una tortuga, parece sabio, un sabio verde de la naturaleza. Porque eso sí, cuando se encuentra en la naturaleza, en el verde de las plantas, de los arboles, en el verde césped se ve su verdad, su identidad. Corre y se olvida de todo, se le aclara el verde oscuro de la ciudad, se vuelve verde inmaduro y vuelve a ser un niño jugando sin importar otra cosa.
El niño Astor, callejero, lo encontramos en Avellaneda, en la calle, de bebe, con sarna y frio. Desde entonces, empezó a formar parte de nuestra historia. Historia de libro de segunda mano, en el que nos volvemos a dar oportunidad de ser felices, donde tenemos la oportunidad de vivir. Lo curamos, lo cuidamos hasta que se le salió el color marrón y le creció su largo pelo verde. Se unió a la manada y ahora no se nos separa. Es como ese libro fiel, en el fondo de la mochila que siempre nos acompaña, va donde nosotros vamos. Lleno de ideas y emociones. Libro con muchas vivencias y aventuras, como la vida misma.
No le gusta que le demos cariño a otros colores. Es verde como el camaleón, camaleón que se mimetizó con nosotros. Pero no solo él se adaptó, porque nosotros mejoramos con su llegada. Siempre fuimos un grupo muy cerrado, pero nos contagió un poquito de su verde. Ya no le ladramos tanto a los de afuera, porque como lo aceptamos a él, el acepta a todos, y no por eso perdimos nuestra unión. Aunque verde, nos ayudó a crecer a todos. Hoy ya no nos podemos imaginar vivir sin él, ojalá los colores duraran toda la vida como los buenos libros.
Final
El perro Astor
Astor es raro... habla. Se queja, pide, pide y pide; es muy intenso. Nosotros lo queremos igual, él siempre está cuando lo necesitamos, incluso en nuestros peores días.
Dicen que es verde, que se comporta de manera muy extraña. A veces se recuesta sobre su torso, como esperando algo; no sé... parece como que está en una barra observando el ambiente.
Nos mira serio,
verde
como una tortuga. Parece sabio,
un sabio verde de la naturaleza.
Porque eso sí, cuando se encuentra en la naturaleza, en el verde de las plantas, de los árboles,
en el verde césped, se ve su verdad, su identidad.
Corre y se olvida de todo,
se le aclara el verde oscuro
de la ciudad,
se vuelve verde inmaduro,
y vuelve a ser
un niño
jugando sin importar otra cosa.
El niño Astor, callejero, lo encontramos en Avellaneda, en la calle, de bebé, con sarna y frío. Desde entonces, empezó a formar parte de nuestra historia. Historia de libro de segunda mano, en el que nos volvemos a dar oportunidad de ser felices, donde tenemos la oportunidad de vivir. Lo curamos y lo cuidamos hasta que se le salió el color marrón y le creció su largo pelo verde. Se unió a la manada y ahora no se nos separa.
Es como ese libro fiel,
en el fondo de la mochila
que siempre nos acompaña. Va donde nosotros vamos,
lleno de ideas y emociones.
Libro con muchas vivencias y aventuras, como la vida misma.
No le gusta que le demos cariño a otros colores. Es verde como el camaleón, camaleón que se mimetizó con nosotros. Pero no solo él se adaptó, porque nosotros mejoramos con su llegada. Siempre fuimos un grupo muy cerrado, pero nos contagió un poquito de su verde. Ya no le ladramos tanto a los de afuera, porque como lo aceptamos a él, él acepta a todos, y no por eso perdimos nuestra unión. Aunque verde, nos ayudó a crecer a todos. Hoy ya no nos podemos imaginar vivir sin él.
Ojalá los colores duraran toda la vida,
como los buenos libros.
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