Del lettering de Coca-Cola al minimalismo del Swoosh de Nike: descubre cómo cinco marcas construyeron universos visuales reconocibles y qué lecciones puedes aplicar a tus propios proyectos de branding Una identidad visual es mucho más que un logotipo. Aunque el símbolo o el nombre sean el primer elemento que viene a la mente cuando pensamos en una marca, el verdadero reconocimiento nace de la combinación coherente de muchos recursos visuales que trabajan juntos a lo largo del tiempo. Colores, tipografías, formas, ilustraciones, envases, fotografía, tono gráfico e incluso la manera en que una marca se adapta a nuevos formatos forman parte de un mismo sistema. Las marcas que permanecen durante décadas no lo hacen únicamente porque tengan un logotipo atractivo. Su fortaleza reside en la consistencia con la que aplican su identidad en cada punto de contacto con el público. Desde un anuncio hasta una aplicación móvil, desde un envase hasta una tienda física, cada elemento contribuye a reforzar una imagen reconocible. Analizar la evolución de algunas de las identidades visuales más conocidas del mundo permite comprender que el buen diseño rara vez surge de una única decisión brillante. Es el resultado de una estrategia sostenida en el tiempo, capaz de evolucionar sin perder aquello que hace única a una marca. En este artículo repasamos cinco casos especialmente relevantes —Coca-Cola, Nike, Starbucks, LEGO e IBM— para descubrir cómo construyeron universos visuales memorables y qué aprendizajes pueden trasladarse a cualquier proyecto de branding, independientemente de su tamaño.
@n_t
San Francisco, Estados Unidos