Cómo Contar la Historia Completa Detrás de tus Proyectos de Diseño y Construir un Portafolio Sólido Tener un portafolio bien construido es una de las herramientas más importantes para cualquier persona que se dedique al diseño, ya sea gráfico, web, UI, branding o dirección de arte. No solo funciona como carta de presentación profesional, sino también como una forma de demostrar cómo piensas, cómo trabajas y qué tipo de proyectos te interesa desarrollar. Uno de los errores más comunes es mostrar únicamente el resultado final: una imagen bonita, un logo terminado o una interfaz pulida. Sin embargo, lo que realmente diferencia un portafolio sólido de uno genérico es la capacidad de contar el proceso completo detrás de cada proyecto. En este artículo repasamos los pasos clave para transformar un proyecto suelto en una pieza potente dentro de tu portafolio, aportando contexto, narrativa y valor estratégico a tu trabajo. Paso 1 – Elige el proyecto correcto No es necesario mostrar todo lo que has hecho. De hecho, un buen portafolio suele ser más efectivo cuando es breve y coherente. Elige aquellos proyectos que mejor representen tu estilo, tus habilidades actuales o el tipo de trabajo que quieres atraer. Prioriza la calidad frente a la cantidad. Un solo proyecto bien explicado puede decir mucho más que diez mostrados sin contexto. También es válido incluir proyectos personales o ficticios si están bien desarrollados y responden a un reto claro.
@himanot92
Blair Athol, Australia