El hombre que diseñó España A los ochenta y nueve años ha muerto José María Cruz Novillo, autor de algunos de los signos más vistos —y menos mirados— de la vida española contemporánea. Su trabajo, omnipresente y casi invisible, plantea una pregunta incómoda sobre qué significa, en realidad, diseñar un país. Hay un ejercicio que conviene hacer al menos una vez en la vida, y que ahora, con la noticia de su muerte, adquiere de pronto una urgencia melancólica. Consiste en salir a la calle —cualquier calle de cualquier ciudad española— y mirar. Mirar de verdad. El buzón amarillo de la esquina, con su corneta sintetizada hasta la abstracción. La gasolinera del final de la avenida, cuyo logotipo parece, según uno se acerque o se aleje, una llama, una flor o una bandera. El cartel de la comisaría. La cabecera del periódico abandonado en la barra del bar. El billete de mil pesetas con el rostro de Galdós que alguien guarda, casi como reliquia, en un cajón cualquiera. Casi todo eso lo dibujó un mismo hombre. Y casi nadie lo sabía.
@troc13
Figueras, España