La Costumbre
La Costumbre
de jorgelopezcozma @jorgelopezcozma
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Introducción
La Costumbre es una breve historia de dos páginas que es mi propia reflexión sobre la ansiedad, la depresión y la dificultad de romper con los pensamientos que nos atan. No lo veo como una historia sobre “superar” nada, sino sobre atreverse a empezar, aunque sea temblando.
El relato está narrado en primera persona, como un pensamiento continuo. El personaje observa su propio cansancio, sus rutinas mentales y los hilos invisibles que lo mantienen atrapado. Trata la idea de que el cambio no siempre es una salida clara, sino un movimiento leve, casi imperceptible, pero propio.
He intentado mezclar tonos de melancolía y esperanza tanto en el texto como las ilustraciones, y dándole el tono cotidiano y a mano haciendo las viñetas y globos de pensamiento a mano en vez de con figuras o reglas.

Materiales
El cómic fue dibujado en Clip Studio Paint, que es mi programa de confianza y el que más me gusta y utilizo. Busqué una estética que no se sintiera completamente digital, sino algo más manual, imperfecto, con pinceles sucios para darle ese tono tangible, real y en cierta forma onírico al ser la mente del monigote.
Posteriormente, pasé el trabajo por Adobe Photoshop para pequeños ajustes de luz y textura.
Primeros pasos
Paso 1: ¿Qué quería contar?
Quería retratar ese momento de cambio, cuando reconoces tu cansancio y decides que vas a buscar un cambio.
Me interesaba representar el diálogo interno, la incomprensión, el peso del pensamiento repetido y la mínima chispa que aparece al decidir cambiar el enfoque.
Paso 2: ¿Cómo lo quiero contar?
Tenía claro que el relato debía ser en primera persona, como una voz interna que reflexiona de forma disociada.
Busqué una narración donde las palabras acompañan a las imágenes sin describirlas directamente.
El texto y la imagen funcionan en paralelo: las palabras exploran la mente del protagonista y las viñetas muestran su mundo interior de forma simbólica.
Paso 3: Inspiración y escritura.
Durante la escritura me influenciaron canciones como Elige tu propia aventura de Carolina Durante y El Sitio de Siempre de Tenda. Me atrajo su tono desganado y honesto. También hice una búsqueda por Pinterest y me hice con varias imágenes que me transmitían la soledad y la introspección que tenía en mente..
La escritura fue fluida, más parecida a un diario que a un guion. Escribí fragmentos sueltos, frases, ideas, sensaciones, hasta que poco a poco conseguí armarlo de una forma que me gustara. A continuación las imágenes que encontré:












Paso 4: Bocetos.
Después de tener el texto, empecé a abocetar la página sin un guion rígido. Fue un proceso más intuitivo que técnico: dejé que las imágenes surgieran a partir del tono del texto. Algunas viñetas nacieron directamente de sensaciones como el peso del cuerpo, la idea del hilo, el silencio de una habitación... más que de una planificación narrativa extensa.
Planifiqué los tamaños de las viñetas y la división del texto en cada una, probando distintas composiciones. A veces necesito ver la imagen delante para saber realmente qué debería ocurrir en cada viñeta, muchas decisiones nacen en ese momento.
El cómic comienza con escenas cotidianas tratadas de forma onírica, protagonizadas por el monigote sin rostro, cubierto parcialmente por hilos de pensamiento. A medida que avanza la historia, esos hilos se van reduciendo. Lo vemos desayunando, durmiendo, viajando en autobús… pero, en realidad, está disociando dentro de su propia mente, atrapado y estático, sin saber hacia dónde ir.
En un momento, el protagonista se observa reflejado en una cuchara, y ese reflejo lo lleva a su propio mundo interior: un mundo roto, distorsionado, donde se enfrenta a su percepción. Decide entonces tomar aire y mirar por la ventana. El cielo gris, presente y constante, le transmite calma y una sensación de control. Es algo que siempre está ahí, sobre todos, y en ese instante el mundo parece más normal, como si hubiera salido momentáneamente de su disociación.
Cuando toma la decisión de cambiar, la escena se traslada al exterior. Está en la calle, rodeado de gente y coches: el ruido, el movimiento, el caos.
Unas cintas de vídeo se cruzan, simbolizando tanto el paso del tiempo como el cambio de perspectiva.
Después aparece con los ojos abiertos y mirando hacia el cielo en medio de la calle. Aunque el entorno sigue siendo algo claustrofóbico, el movimiento le da un matiz esperanzador.
En las últimas viñetas, el personaje nada lejos de los hilos que lo rodeaban. No sabe si saldrá del agua, pero intenta no hundirse.
Y finalmente, el monigote rompe la última barrera, saliendo literalmente del marco de la viñeta, del propio cómic, en busca de su nuevo camino.
A continuación, los bocetos:



Paso 5: Linea final y texto.
Una vez definidas las viñetas, limpié las líneas y busqué un trazo que se sintiera irregular.
Coloqué el texto evitando que compitiera con la imagen y de forma que me pareciera sencillo de seguir la narración.


Paso 6: Color y retoque.
Al final añadí el color, que pasa de azules y cielo gris a unos colores algo más saturados, diferenciando la imagen mental y la que percibe después.
En Photoshop retoqué el contraste, relieve etc.



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