Una institución
de doloresloaldi @doloresloaldi
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Entre la gravedad del aire por donde curvas infinitas de un bosque deslumbran caminos, una misteriosa institución se encuentra habitada por palabras. En este lugar, las letras tienen el don de descubrirse por sí solas. El “Hospital del alma” las deja ser pasajeras y volátiles. Allí, las letras magnéticas se construyen revoloteando por el espacio, y es mediante la espontaneidad del contacto cuando conectan en la gravedad de la atmosfera; una de ellas, captura a otra, y así, conforman las palabras; estas, por ser inconclusas, por faltarles el hilo conductor de la racionalidad, crean oraciones sin sentido. Como dos partículas de átomos que se unen mediante un enlace para crear una molécula de agua. Tales oraciones, no pertenecen a nadie y son totalmente abstractas, pero contienen el don de entenderse por la necesidad de crear el lenguaje; sino, el vocabulario no existiría. Lo que escribo ahora no se podría leer si no fuese por letras-palabras-oraciones. La institución se halla lejana sobre la cima de una montaña. En cada puesta de sol, dicta certamen.
Sus pueblerinos de por entonces, conviven por debajo de ella en pequeñas casas construidas por ramas, pastos, tierra, y pajas extraídas de las cañas. Estos habitantes, se aterrorizan cada vez que sus parpados abren forzosamente sus ojos y observan la arquitectura radiante, tan luminosa que derrite la retina apenas desarrollada. Siendo dichosa de iluminación, los hombres hacen uso de su fluorescencia blanca para convivir en la oscuridad por las noches. Ninguno de ellos llevo una vida de estudios, y sus experiencias son escasas de conocimientos. Imagínense que nacen allí en la nada y entienden poco de lo que otros hacen; así viven, aprendiendo de sus conocimientos, complementándose, necesitándose, amarrando la humanidad a tal punto de confundirse en si ser animales o dioses. El único deseo latente que desorienta sus mentes es la curiosidad del edificio…
Cada tanto, como por arte de magia, el lugar paraliza el pueblo de un momento a otro. Inesperadamente, lanza botellas de vidrio con un papel enrollado dentro. Ruedan veloces sobre las piedras saltando sin romperse hasta caer a los pies de un pueblerino, siempre distinto. En la desesperación, la gente se inquieta por leer la certidumbre del papel, quieren comprender las escrituras, de modo que idearon un ritual para esos días tan intransigentes como deseables.
Las campanadas suenan y todos se adentran al bosque Cachimmbaril. Se caracteriza por ser de una naturaleza tan viva que sus árboles son todos iguales; altos pinos delgados que se elevan hasta esa distancia, la cual, la visión se pierde en el inconmensurable horizonte, a tal punto, de no alcanzar a ver nada más que el resplandor de un cielo raso. Niños, hombres, mujeres y perros, encaminan como soldados curioseados, el bosque. Tales días rompen con la rutina matutina para satisfacer la incertidumbre que los acecha, con el fin de interpretarla. Sus antepasados, habían cavado un pozo muy oscuro y tenebroso, los hombres no encontraron más remedio que iluminar el pasaje con antorchas para matar la oscuridad, ya que en las profundidades más remotas del misterio, eran guiados por la intuición del camino. Salieron de el hacia una puerta mitad madera, mitad hierro. Dentro, un cuadrado delineado con piedras de distintos tamaños diferenciaba el espacio. En el centro, una mesa larga y delgada perfectamente diseñada, ocupaba toda la estancia. Una vez se sentados cómodos en el suelo, la botella sobre la superficie de la mesa manaba convicción, sin sospecharlo, se pensaba sola en las mentes de los pensantes; no sabiendo nada pensaban igualmente en todo con detalle; comienza el debate…
“Son mensajes” pensó un señor llamado Alan
- ¿Qué es un mensaje? Contesto Fabián muy tranquilo y desorientado.
- Un mensaje es un enunciado, un decir que podemos creer o no creer. Queda en la interpretación de cada uno que hacer con ello. En cuanto a la escritura, nunca se sabe si va a gustar, o, al contrario, decepcionar. Cuando algo esta escrito es para que las personas piensen e interpreten a las palabras que conforman oraciones, justamente, en este papel, el deber dice: “Leer no solamente al azar, sino entre las líneas…” eso consiste en reconocer una reflexión tomándola como propia y adueñarse de tal experiencia leída para expresar nuestros actos al mundo; ¡hacerla real! darle al papel escrito una escena representada mediante el hecho.
Todas estas palabras salieron de la boca de una niña arrinconada sobre una piedra lo bastante alta para elevarla, haciéndose notar como una mujer apenas crecida. La sombra de su silueta mostraba a la intemperie de los otros, la mitad de su cara quemada años atrás por un accidente.
- ¿De qué me sirve eso a mí, si yo no leo? – Oscar interrogo pensativo con un pasto entre su canino izquierdo y su primer premolar.
- Te debería de servir para pensarte a vos mismo y entender que podemos llevar una vida libre de sufrimiento, ya que comprender la naturaleza del humano nos hace mas fuertes y perceptibles a las influencias externas. Comprendernos, a la larga, nos saca grandes sonrisas abarcando nuestros veinticuatro dientes. Ni uno de más, ni uno de menos, todos brillando por si solos, mostrando la pasividad del camino; al desnudarlos ante la vida, brindan desde el interior, un sonreír, que quiere decir “todos tenemos aspectos similares o iguales por naturaleza humana, allí, en nuestro corazón”
Este descubrimiento despliega fe, por ende, estamos vivos…
El silencio se obro luego de tales palabras, en sentimiento. Algunos derramaron lágrimas, otros pensaron a la fe como la alarma del camino hacia su muerte. Los mas relajados pensaron en intentar mostrar más sus diamantes en la cotidianidad. Los mas sufridos escuchaban profundamente, queriendo darle sentido.
Castell, el adolescente vil e inteligente, rompe con el silencio determinando un agradecimiento: Siento que debo agradecerte ¿eso sería el mensaje? pensó, ¡es cierto! ¡Hay que leer más allá de las líneas! Es ver otra cara, otra cocción, otro soñar… es como si volar fuese respirar y como si respirar fuese vivir volando.
¿Entones porque nos encasillamos únicamente en lo que uno piensa y no vemos más allá de los limites?
- Porque el limite es inexistente, nosotros lo creamos porque simplemente somos pensantes naturalizados. Si desnaturalizáramos el límite todo se arruinaría. Se entiende que creer es dar por sentado que existe la muerte; en tal caso, uno debiera sacar provecho del insignificante tiempo para disfrutar cada momento, como el de ahora, el obrado presente; escuchando, reflexionando, admirando y comprendiéndonos. Si el límite se rompiese, nuestra mente se descontrolaría llevándonos a la locura.
¡Jajaja! ¿Entonces la locura es el límite? ¿o el límite es la locura? (ya todos comienzan a reírse y a disfrutar)
- Ambas se complementan. Estar fuera de sí, es estar recostado fuera de la línea del límite. Es contradecir al mundo, estar fuera del yo. Obra reverencia otro lugar ajeno al mundo, que al estar conformándolo de apoco, la incomodidad limítrofe comienza a cegar toda posibilidad escenográfica real hasta nunca parar; buscando desprenderse totalmente del fin. Es como si la mente se hallara perdida en ese mundo, en donde las cosas tomaron otro aspecto, otro significado y todo es caótico, contradictorio, versátil e irreversible (un mundo en contra) piensa a las palabras reales como si lo aplastasen estructuras, ya que, en su realidad el significado “real” no coincide con el que se le ha inventado en su vocabulario.
Concretó, exhalando un hombre anciano de barba blanca con anteojos artesanales hechos con madera, sin vidrios, solamente unos cristales perdidos, pero triunfalmente hallados en la marea de un mar a mediados de otoño. Con tono cansado y febril, sintió su agotamiento desvanecido por el poco aire de sus pulmones, al compartir su discurso.

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