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Sé tu propio jefe y ten el trabajo que quieres

Este artículo ha sido escrito e ilustrado por Martina Flor

Trabajar por tu cuenta puede ser difícil, sobre todo a la hora de encontrar el equilibrio entre buenos encargos y pagar las cuentas.

Estos son algunos de las conclusiones a las que he llegado tras haberme hecho cargo de mi propio estudio durante los últimos años.

Empecé como freelance hace 10 años; en ese entonces tenía un trabajo a jornada completa y usaba mi trabajo de freelance como una manera de ganar dinero extra para irme de vacaciones. De esta manera podía permitirme viajar a un país diferente en mis días libres.

Me hice freelance a tiempo completo por la necesidad de mudarme de una ciudad a otra. El hecho de no tener que ir a una oficina da mucha flexibilidad horaria. Te permite, por ejemplo, estudiar o incluso viajar mientras trabajas.

Aunque sigo trabajando por mi cuenta, ya no me proclamo freelance. ¿Qué es lo que ha cambiado? Sin duda darme cuenta de que dirijo un estudio enfocado a una disciplina específica, en mi caso lettering y tipografía, y que ya no acepto trabajos que no me hagan moverme en esa dirección. Lejos de ser “libre”, mi estudio depende de mí. Afortunadamente, ya no trabajo sola; colaboro con mi agente Handsome Frank, que me ayuda muchísimo promocionando mi trabajo y lidiando con clientes y encargos. Además, tengo a otra persona que se encarga de las facturas y las cuentas y no me arrepiento de un solo centavo de lo que he invertido en contratarla.

De cualquier manera, hubo un tiempo en el que hacía todo yo sola y sé que ser autónomo implica mucho esfuerzo y requiere tomar muchas decisiones. Crear es una parte muy pequeña del trabajo que en realidad haces: contestas el teléfono, respondes emails, compras una fotocopiadora, rellenas facturas, las pagas… Aun así, una cosa maravillosa de trabajar de esta manera es que puedes hacer que tu estudio sea como tú quieras y ÉSE es el principal poder que te otorga ser tu propio jefe.

Me llevó 12 años de trabajo entender lo que acabo de expresar en un puñado de líneas y he reunido una colección de consejos para conseguir el tipo de encargos que quieres lograr. Están redactados desde un punto de vista subjetivo y son más una opinión que una serie de pasos sobre cómo conseguirlo. Espero que esto te ayude a formar tu propio método basado en tu experiencia.

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Deja de quejarte

Trabajar por tu cuenta implica asumir que tu trabajo tendrá altibajos. Tendrás que lidiar con clientes, unos más empáticos y amables que otros; tendrás que que perseguirles para cobrar y pagar tus facturas… Quejarte de esto sólo te servirá para malgastar energía y amargarte. Si estás en una época de poco trabajo o tus clientes no te gustan, centra tus energías en captar nuevos clientes, promociónate o busca un proyecto alternativo.

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Sé tu propio cliente

Los clientes no son los únicos que pueden encargarte trabajos. Trabajar como freelance también significa que tienes libertad para trabajar en aquellos proyectos con los que siempre habías soñado; sólo tienes que invertir tu tiempo y esfuerzo (y quizás un poco de dinero) en ser tu propio cliente. Deja de esperar a que llegue el proyecto de tus sueños, ¡empiézalo tú mismo!

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No seas vago

No te tomes tiempo libre cuando deberías estar trabajando. Tú eres quien maneja tu agenda y tienes total libertad para tomarte pausas largas para comer, ir a clases de pilates en horario laboral o tomarte un día libre. No obstante, eso no significa que no tengas que trabajar. La inactividad atrae más inactividad y en cuanto dejes de trabajar porque no tienes encargos, cada vez tendrás menos encargos. Las razones para dejar de trabajar deberían ser las contrarias: “estoy demasiado estresado”, “necesito un descanso de este proyecto”, etc.

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Conoce a tus clientes

Establecer tu horizonte y definir para quién trabajarás es una decisión crítica. Si te has propuesto trabajar internacionalmente, empieza, por ejemplo, creando tu página web con un .com. Definir tus clientes potenciales te ayudará a ahorrar tiempo traduciendo tu web a tres idiomas diferentes. Si tu cliente potencial habla inglés, no malgastes tiempo traduciendo tu web al alemán, español, bengalí y turco.

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Muestra trabajo reciente

Mantén tu portfolio actualizado y antes de eso, crea un portfolio que sea fácil de actualizar. Aléjate de diseños web complicados con animaciones y varios lenguajes. Tu web debería ser fácil de actualizar por ti mismo, de navegación sencilla para tus potenciales clientes y debería mostrar tus mejores y más recientes trabajos (ver: ‘Edita tu trabajo’). Aunque ya tengas un montón de encargos en camino, mantener tu web actualizada con trabajo reciente te asegurará nuevos encargos para los próximos meses o años.

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Edita tu trabajo

Tu portfolio debería ser un reflejo del tipo de trabajo que quieres hacer. ¿No quieres diseñar más folletos? Entonces no publiques el último folleto que diseñaste para la empresa de tu tío. Si aceptaste un trabajo simplemente porque necesitabas el dinero, hiciste un encargo que te llevó a hacer un proyecto del cual no estás orgulloso, o es un trabajo que hiciste para un amigo sólo porque “eres el único diseñador que conoce”, no es necesario que lo publiques en tu sitio web. No muestres el trabajo del que no estás orgulloso, muestra aquel en el que te gustaría seguir trabajando.

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Mide tus esfuerzos

Una vez tengas tu sitio web bien acondicionado, deberías centrar tus esfuerzos en que todo el mundo vea lo maravilloso que es tu trabajo. Pero, ¿cómo puedes saber si la gente está llegando a él y viendo tu trabajo más actual?. ¿Cómo sabes si una acción que realizas o si un artículo que escriben sobre ti, realmente está dirigiendo tráfico a tu web y por lo tanto, clientes potenciales? Afortunadamente, hoy en día tenemos herramientas que nos permiten medir este tipo de cosas y que son de gran utilidad a la hora de informarnos sobre nuestro trabajo. Algo tan simple como hacerte con un código de Google Analytics para tu web puede darte información sobre los proyectos más visitados en tu portfolio, de dónde viene el tráfico y qué tipo de audiencia está interesada en tu trabajo.

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Muéstrate

No te escondas, participa en la comunidad creativa. Directores de arte, diseñadores, dueños de tiendas… probablemente contactarán contigo por canales alternativos más que a través de tu web. La gente trabaja con gente que le gusta, si les gusta tu instagram, sigue tu blog o te conocieron en las Creative Mornings. Encuentra tu manera favorita de mostrarte: pruébalas todas; puede parecer mucho, pero puede que hasta te diviertas.

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Sé simpático

A nadie le gusta trabajar con gruñones. A estas alturas ya deberías saber que el diseño y la ilustración no son ciencias puras y que tus clientes no necesariamente deben entender tu tipografía, composición o teoría del color. También son humanos que cometen errores y cambian de opinión. Dedica un minuto a explicarles las cosas de manera amable y acepta los cambios en el diseño con una sonrisa. Al fin y al cabo, tu cliente y tú buscáis lo mismo: un resultado espectacular.

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Sé consciente de lo que vales

Tus precios deben ser realistas para ti y para tu cliente. Aceptar un trabajo mal pagado ahora podría desencadenar una larga cola de clientes que quieren que trabajes barato en el futuro. Además, ese trabajo mal pagado no te permitirá invertir tiempo en otros proyectos mejor remunerados o conseguir trabajos nuevos. Dicho esto, ser flexible a la hora de elegir proyectos en los que realmente quieres trabajar porque aportará un gran trabajo para tu portfolio o atraerá más trabajo de ese tipo es algo que tienes que aprender a decidir por ti mismo. No digas que no a un trabajo sólo porque no te pagan tanto como te gustaría, si te interesa el proyecto puedes buscar maneras alternativas de compensación (promoción, intercambio, licencia limitada, etc.).

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Mejora

Mejora tus habilidades, acude a talleres, trabajar en proyectos paralelos, lee. No creas que eres bueno sólo porque tienes un título. Las cosas cambian muy rápido y tienes que estar al día. Decir que “la programación no es para mí” es como pasar años diciendo que no estás preparado para pasar de MS Paint a Adobe Photoshop. No tienes que ser el mejor en todo pero, al menos, tener una idea de qué va, cómo funciona y qué puedes conseguir con ello.

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Haz un buen trabajo

Lo más importante de todo: HAZ UN BUEN TRABAJO. Hay tantas cosas ahí fuera y tantos profesionales trabajando en la misma disciplina que tú que, la única manera de destacar es hacer siempre un buen trabajo. ¿Te preguntas cómo hacerlo? Para explicarlo necesitaría un artículo entero pero, en resumen: deja de usar fórmulas y de repetirte. El trabajo extraordinario es el que se hace cuando se rompen las fórmulas, el que te hace ir un paso por delante. Piensa en cómo quieres contribuir en el mundo creativo y sé consciente de que todo lo que hagas se quedará ahí para siempre, así que más vale que sea bueno.

El artículo Being your own boss & getting the work you want y sus ilustraciones fueron originariamente publicados en inglés en el blog de Martina Flor.

Martina Flor imparte en Domestika los cursos de Freelance: claves y herramientas para triunfar siendo tu propio jefe y Los secretos dorados del lettering.

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