Diseño

El lado bueno de los proyectos malos

Definitivamente el curriculum de fracasos de Johannes Hausofer, profesor de la Universidad de Princeton, donde en vez de logros se citan rechazos, cursos inconclusos y momentos de frustración, nos ayudó a ver el mundo laboral desde otra perspectiva.

Además nos brindo la posibilidad de reconocer otro ángulo de aquellas experiencias que han tenido finales no tan felices y que nos han causado disgustos y tristezas. Sí, esos que nos hacen perder la esperanza en alguien o algo y en el peor de los casos en nosotros mismos.

El lado bueno de los proyectos malos  1

Los proyectos malos son nuestra responsabilidad (por aceptarlos o ser parte de ellos), por lo que detectar y apropiarse de las decisiones que uno toma dentro de éstos, es la primera cosa positiva que obtenemos de estos fracasos. Ser responsable no es fácil, se trata de asumir las consecuencias de nuestras desiciones y de aceptar el resultado de las cosas que uno hizo o no hizo (porque ser responsable de lo que no se hace también es un punto extra, ya que nos hace más humildes y menos ególatras).

El lado bueno de los proyectos malos  3

Gif por Ryan Rumbolt

Ahora bien, ya que tenemos detectado nuestro papel en el juego, podemos analizar paso a paso lo sucedido en el escenario donde se fracasó previamente, ¿Hubo alguna señal que debimos atender, que nos indicaba lo malo que era éste? Normalmente hay varias, así que detectarlas es el segundo factor positivo en un proyecto malo. Nos dan la posibilidad de reconocer esas señales que en el futuro nos servirán como puntos rojos para abandonar con gracia otro de éstos.

El lado bueno de los proyectos malos  5

Una vez detectadas estas situaciones, es importante ahora analizar a las personas, pensar en los personajes que en la historia se comportaron como villanos, héroes o compinches y actuar al respecto. En el caso de los héroes y compinches, siempre es bueno mantener el contacto para futuras colaboraciones. Por otra parte, aquellos que jugaron el papel de villanos nos ayudan a entender que toda la gente tiene problemas y que a veces, esos problemas los transforman en actitudes que sabotean un proyecto.

Algo sumamente vital de estos dos puntos que dejan los proyectos malos, es separar “lo mío de lo tuyo”. Con esto, nos referimos a que cuando una persona tiene un problema con nosotros, el problema no es de uno, sino del otro que se ve proyectado en mi. Esta sabia lección es sin duda, uno de los principales tesoros ocultos detrás de un proyecto, no importa lo malo que sea.

El lado bueno de los proyectos malos  7

"No tengas miedo de cometer errores, ten miedo de no intentarlo"

Por último pero no menos importante está el cómo salimos librados. Una realidad que nos cuesta aceptar es que trabajar bien para un cliente malo es mejor que para uno bueno. Esto se define de la siguiente manera: si trabajamos bien para un cliente malo que queda satisfecho, nos brindará más aprendizaje, contactos y recomendaciones. Un cliente bueno sabe encontrar personas que trabajen bien, uno malo no, y al no poder hacerlo, será difícil que nos suelte y en el caso de que lo haga, lo hará con buenas recomendaciones.

Así que la próxima vez que sientan desesperación, enojo y alivio por terminar un proyecto malo, les recomendamos sentirse exitosos porque no todos pueden decir que han tenido fracasos para contar sus éxitos.

1 comentário

Entre ou crie sua conta para comentar

Receba em seu e-mail as novidades do Domestika