La tortuga y la tetera
La tortuga y la tetera
por Lidia Coronado @lidiacoronado
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Manuelita tiene unos 200 años. Cada año cerca de la misma fecha regresa a las playas del Saler. Viene a recordar ese primer día. Ese día en el que dejó sus diminutas huellas sobre la arena. Hace 200 años ella y sus hermanas, divertidas y torpes salieron de sus huevos y corrieron al mar. Un mar de aguas limpias, turquesa. Las aguas y la espuma fueron a su encuentro, en un ir y venir se las fueron llevando. Los pequeños caparazones como naves redondas y rápidas se perdieron en lo profundo.
Manuelita mira la playa con cierta nostalgia, son pocas las hermanas que han sobrevivido, pocos los nietos y los bisnietos. Alguna vez se han reunido para ver el atardecer.
Con la luna naranja como un albaricoque.
el cielo pastel,
todos los tonos, todas las paletas,
zanahoria,
salmón,
papaya,
mango,
fuego.
En el fuego, rodeado de piedras, hay otra tortuga , una tortuga naranja como barro cocido, de su boca sale un humo blanco. Manuelita se queda absorta, respira pausadamente, no quiere ser escuchada. El agua la acerca y la aleja.
No es una hermana, ni una hija, ni una nieta.
Es cálida.
Despide un aroma a hierbas.
Se escuchan voces. Alguien toma a la tortuga naranja como barro cocido y la inclina sobre un vaso y un líquido humeante cae alegre desde su boca.
Hay más personas tres, cuatro, cinco con pequeños cuencos. Comparten el agua humeante con olor a hierba. Sonríen, conversan.
Manuelita siente una mezcla entre nostalgia y envidia. Por la tortuga color barro cocido.
En un momento una ola le baña los pies. Y recuerda que ella puede nadar, volar dentro del agua y surcar todos los mares.
Regresará el próximo año. Tal vez la tortuga color barro cocido que echa humo blanco que huele a hierbas quiera hablarle, ser su amiga. Ir a nadar con ella.




2 comentarios
¡Muy poético!
@karenvilleda muchas gracias
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