Nieves de Limon

Nieves de Limon

Asunción, Paraguay

Nieves de Limon

Nací un 10 de julio de 1972 en la ciudad de Buenos Aires. Me crié en la ciudad de Mar del Plata, donde di mis primeras pinceladas en la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro.
A mis 15 años, mi familia se instaló en la ciudad de Asunción. Aun extraño el mar, pero Paraguay me recibió con los brazos abiertos y me brindó la tranquilidad y seguridad que hasta el día de hoy agradezco.
Cursé el primer año de Publicidad en el Instituto Paraguayo de Publicidad, para luego terminar la carrera junto con la primera promoción de Licenciados en Ciencias de la Comunicación y Publicidad en la Universidad del Norte. Luego de un fugaz paso por algunas agencias publicitarias, colgué el título en mi actual oficina para dedicarme a tiempo completo en la empresa familiar.
Lejos del arte y la creatividad, he dedicado los últimos años a representar en Paraguay a empresas que comercializan materias primas para el sector industrial. Veinticinco años de experiencia te convierten una experta en casi cualquier trabajo. Soy buena en lo que hago, pero las mariposas en la panza se despertaban cada vez que pensaba en dibujos, acuarelas y lienzos en blanco.
Los pinceles me llamaban, susurrandome bajito, para que los vuelva a agarrar y empezar a crear todo lo que tenia guardado dentro mio.
Desde el 2003 estoy Felizmente casada con Francis. Tenemos dos hijos varones: Steffan y Matheo, y a ellos debo agradecerles la paciencia, el apoyo y sobre todo la motivación que recibo luego de culminar cada obra.
Mis hijos crecieron entre crayolas, marcadores y témperas. Siempre fue importante para mí que ellos aprendieran a expresarse aun sin hablar. Creo que las artes plásticas son el lenguaje ideal para cualquier persona, ya que ayuda a sacar afuera todo lo que no podemos decir con palabras.
Motivada por Steffan, ambos nos anotamos en el Atelier D'Art, dirigido por la Profesora de Arte Mechtilde Molin. Él tuvo que interrumpir sus clases debido a las exigencias escolares.
Yo en cambio continué mis clases durante 4 años y prometí nunca más abandonar mis pinceles.
Volví a sentir ese viejo amor por los colores, los dibujos, el arte. Volví a comunicarme con el corazón a través de un lienzo y quiero compartirlo con ustedes. 

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