¿Por qué los árboles inspiran tanto a los artistas?
Un muestra con más de 200 obras de árboles indaga en el potente significado que tienen para todos nosotros
Durante siglos, los árboles nos han inspirado. La fuerza de esta inspiración no sólo está impulsada por las infinitas posibilidades que representan estéticamente sino también por su capacidad de simbolizar conceptos muy complejos y misterios sin revelar.
Recientemente, la Fondation Cartier para el Arte Contemporáneo de París se unió al museo Power Station of Art de Shanghai para crear Trees, una muestra coordinada por el antropólogo Bruce Albert que cuenta con más de 200 obras de árboles de más de 30 artistas de China, América Latina, India, Irán y Europa. En esta muestra, los conocimientos científicos se entrelazan con la creatividad de los artistas para transmitir nueva y valiosa información sobre los árboles.
Estas son 5 reflexiones extraídas de la muestra que indaga en el potente significado que los árboles tienen para nosotros.

1. Estamos redescubrimiendo la inteligencia vegetal
Se podría afirmar, sin exagerar, que durante los últimos años los árboles han sido redescubiertos. De acuerdo a la Fundación Cartier, el poder inspirador de su figura, especialmente en el arte contemporáneo, ha sido revitalizado por recientes avances científicos que nos han permitido verlos bajo una nueva luz.
Recientemente, la comunidad científica ha comprobado en ellos la existencia de capacidades sensoriales, de memoria e, incluso, de habilidades comunicativas. Los árboles pueden percibir, pueden recordar y pueden comunicar estados como el estrés, la plenitud y el miedo. La forma en que esto sucede es estudiada por expertos en neurobiología vegetal. Stefano Mancuso, es uno de ellos y ha sido una pieza clave en la creación de esta muestra.

"Los árboles tienen sentidos como los nuestros y capacidad de resolver problemas", asegura el científico. "Para eso tienen sentidos equivalentes a los nuestros: ellas pueden oler, ver, escuchar, tocar, pero también perciben campos eléctricos y magnéticos o gradientes químicas que nosotros no", advierte en el texto de presentación de la muestra Trees.
2. Podemos inspirarnos en la forma armónica en que los árboles viven con otras especies
La fabulosas simbiosis y colaboración que los árboles desarrollan contra otras especies tanto vegetales como animales colaboran a la idea de inteligencia vegetal e inspiran, especialmente, al universo arquitectónico.
Los arquitectos Cesare Leonardi y Franca Stagi buscan crear una tipología de árboles, sus tonalidades y variaciones cromáticas para aplicar al diseño de objetos como asientos y juegos destinados a parques urbanos. Buscan explorar la poesía y delicadeza de estos seres, que sin embargo, explica, son muy fuertes.

3. Los seres humanos estamos profundamente afectados por los árboles
Esta información no es del todo nueva para culturas como la japonesa, en las que se estila hacer baños de bosque para contactar con árboles y emprender silenciosos diálogos con ellos. Sin embargo, no fue hasta tiempos recientes que la ciencia occidental se encargó de investigar por qué nuestro cuerpo, efectivamente, siente los efectos reconfortantes al pasear bajo las copas.
Entre los efectos comprobados del contacto con los árboles se encuentra la mejora del sistema inmunitario, la disminuyen la presión arterial, el descenso de los niveles de hormonas del estrés como el cortisol. La forma en que nuestro organismo interactúa con los árboles, por el color, el aroma, el tacto o la mera proximidad, aún no se conoce. Se espera, según la Fundación Cartier, que los artistas puedan acercar información a los científicos a través de sus percepciones sensitivas.

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4. Los árboles nos ayudan a metaforizar conceptos muy abstractos
Para las personas con gran capacidad de pensamiento abstracto, como los artistas, el árbol es un recurso irresistible para pensar procesos. Utilizamos la metáfora del árbol para ilustrar los aspectos visibles e invisibles de nuestras vidas. Nuestra realidad consiste en una parte visible para los demás y una parte invisible, un aspecto profundo y otro superficial.

A través de la metáfora del árbol reflexionamos también sobre las necesidad básicas, los cuidados y, finalmente, la cosecha de frutos. Pero vamos más allá: pensamos también en nuestros lazos familiares, en nuestra genética y hasta en las ramificaciones de nuestras acciones.
5. Somos más parecidos a los árboles de lo que creemos
La actividad química de las raíces de los árboles es, según Mancuso, muy similar a la de un cerebro. Los artistas que logran comprender esto busca transmitirlo haciendo visible una dimensión de la realidad que parece increíble. Es el caso de una instalación de luces y otra de sonidos que el investigador ha llevado adelante con Thijs Biersteker, un artista de concienciación que crea instalaciones interactivas galardonadas sobre el cambio climático, el plástico oceánico, la contaminación y la naturaleza de forma sostenible.
Juntos han trabajado en la creación de una instalación que da voz a los árboles y les permite revelar su reacción ante el medio ambiente y la contaminación, así como el fenómeno de la fotosíntesis y la comunicación haciendo audible lo invisible. Gracias a esta intervención una alarma suena cuando los árboles experimentan fluctuaciones debido a la luz o la contaminación.

Aunque a lo largo de los siglos los árboles han inspirado a los artistas por razones esotéricas, místicas o simplemente basadas en la intuición, poco a poco la colaboración entre el mundo del arte y la ciencia nos permite entender mejor la enorme fascinación que ellos despiertan en nuestro mundo imaginario.
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