Craft

¿Cómo llegó el yarn bombing a tu ciudad?

Descubre el origen feminista de esta forma de street art que viste las calles con hilos y lanas

No importa en qué ciudad del mundo estés, la mayoría de nosotros hemos visto alguna vez un árbol abrigado por un tejido de lana o un poste de luz con flores de crochet. Es el yarn bombing, y está en todas partes.

El yarn bombing, o bombardeo de hilos, es una forma de street art que interviene objetos de espacios comunes con tejidos hechos a mano. Estas intervenciones, muy coloridas y que transmiten un mensaje de cuidado, respeto y apreciación por los espacios públicos, tiene un origen que se remonta a mediados del siglo XIX, a la revolución industrial y a la resistencia feminista.

¿Quieres conocer más sobre estas creaciones de punto urbano? ¡Te lo respondemos todo!

Intervención de yarn bombing en un árbol, Adobe Stock.
Intervención de yarn bombing en un árbol, Adobe Stock.

¿Por qué se considera al yarn bombing feminista?

Durante el siglo XIX, a medida que la fabricación textil se fue industrializando, los modos de producción artesanales como la costura, el tejido, el bordado o el acolchado, fueron relegados y devaluados. No sólo comenzaron a ser considerados como algo antiguo y atrasado, sino que pasaron a asociarse con la domesticidad: era algo sin importancia que las mujeres hacían en casa para matar el tiempo. En un mundo que denigraba lo casero, esto le quitaba aún más valor.

Un siglo después, con el surgimiento del movimiento feminista, en la década de los años 60 y 70, un grupo de activistas bordadoras y tejedoras pusieron el grito en el cielo para incluir estas prácticas en el campo de las artes. Ellas exigían que se reconociera el oficio como lo que era: una técnica que, al igual que otras formas de arte, requería disciplina, talento y creatividad.

Pieza decorativa de Lorna y Jill Watt.
Pieza decorativa de Lorna y Jill Watt.
En árboles, parques infantiles, y moviliario urbano, el yarn bombing está en muchas ciudades. Adobe Stock.
En árboles, parques infantiles, y moviliario urbano, el yarn bombing está en muchas ciudades. Adobe Stock.

¿Lo lograron?

Les tomó un tiempo, pero sí. En 1979, la artista Judy Chicago presentó una de las primeras obras de arte aclamadas que incluían bordados y telas: la instalación Dinner Party. Se trataba de un mesa que mostraba una cena muy elaborada, con platos en forma de vagina y adornos hechos por mujeres, a mano. Esta obra, que puede verse actualmente en el Centro de arte feminista Elizabeth A. Sackler del Brooklyn Museum de Nueva York, resume la historia simbólica de la mujer en la civilización occidental.

Dinner Party de Judy Chicago puso en valor el trabajo de las tejedoras y bordadoras en el mundo artístico.
Dinner Party de Judy Chicago puso en valor el trabajo de las tejedoras y bordadoras en el mundo artístico.

La instalación abrió una puerta importante e inspiró a otras artistas. Anni Albers, Olga de Amaral y Faith Ringgold son algunas de las que, a partir de esta obra, comenzaron utilizar lanas, hilos y telas para visibilizar las implicaciones sociales y conceptuales de su uso.

¿Cuándo comenzó oficialmente el movimiento yarn bombing?

Se cree que la práctica se originó en Estados Unidos cuando los grupos de tejedoras de Texas aprovechaban sus sobras para crear graffitis inofensivos utilizando lanas y agujas en vez de aerosol. Sin embargo, el resurgimiento del movimiento que conocemos actualmente se atribuye a la artista norteamericana Magda Sayeg, quien poco sabía sobre las connotaciones de lo que hacía.

El trabajo colectivo de Knitta Please.
El trabajo colectivo de Knitta Please.

Ella tuvo la idea de cubrir de hilo el picaporte de su tienda en Houston y, ante la reacción de los clientes, decidió comenzar a salir a “abrigar” objetos como letreros y bocas de incendio, por las calles de su ciudad. En breve formó su propio equipo de yarn bombers, llamado Knitta Please con quienes hizo cosas mucho más grandes, como tejer para cubrir ¡un autobus completo!

Magda Sayeg cubrió con hilos el mundo.
Magda Sayeg cubrió con hilos el mundo.

¿Cuál es el mensaje del yarn bombing?

Sayeg nunca tuvo intención de dar un mensaje político con sus tejidos. De hecho, ella afirma no haber tenido ningún conocimiento del antecedente feminista detrás de la práctica. En cambio, sí admite haber sentido un deseo de “humanizar” las ciudades: de darles un aspecto cálido y amigable a todos esos paisajes helados e industriales que transitaba a diario.

Cuando el yarn bombing empezó a expandirse por el mundo, sin embargo, muchas artistas del tejido decidieron recuperar la connotación antigua, esa que tendía a subvertir las normas del tejido y su modo de empleo y consumo para reivindicar la creatividad femenina.

Hoy, en las marchas feministas, es usual encontrar activistas que se sientan a tejer. Consideran que la práctica puede atraer y generar conversación y que es una forma de intervenir el espacio público.

El yarn bombing lo abriga todo. Foto: Streetartutopian.com
El yarn bombing lo abriga todo. Foto: Streetartutopian.com

¿Cuánto tiempo lleva organizar un yarn bombing?

Bastante. Las intervenciones grandes requieren un trabajo colectivo que debe organizarse con anticipación, sabiendo exactamente dónde se instalará el tejido. En general, las artistas toman medidas antes y preparan todo en sus hogares y talleres. Los ajustes in situ, luego, no demoran demasiado.

Todos los tejidos hechos a mano. Adobe Stock.
Todos los tejidos hechos a mano. Adobe Stock.

¿Qué artistas puedo mirar de cerca si me gusta el yarn bombing?

La artista polaca Ágata Olek es una de las que mejor ha explorado esta técnica. Su trabajo ha llegado a prestigiosos circuitos culturales. Olek ha recibido numerosos premios incluyendo el premio Ruth Mellon de Escultura en el 2004, el premio In Situ Artaq (Francia) en el 2011 y una beca en el Lower Manhattan Cultural Council (LMCC) por sus performances en espacios públicos. Su bombardeo de hilo ha llegado incluso a cubrir monumentos nacionales como El Cid de Sevilla, en España.

El Cid de Sevilla, abrigado por Olek. Imagen cortesía de Galería Delimbo.
El Cid de Sevilla, abrigado por Olek. Imagen cortesía de Galería Delimbo.

Entre las profesoras de Domestika en crochet también hay una yarn bomber declarada: Alicia Recio Rodríguez (@alimaravillas). Puedes mirar sus intervenciones en su blog.

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