El street art de Elliot Tupac
Conoce la trayectoria de este artista gráfico y serigrafista peruano y encuentra inspiración en su trabajo
Elliot Tupac (@elliottupac) es un artista gráfico y serigrafista peruano que ha encontrado la forma de convertir su amor por la serigrafía, la caligrafía y el lettering en herramientas de promoción y creación de arte popular. Su estilo, caracterizado por la espontaneidad y el color, hoy es la marca de este creativo tan fácilmente identificable quien, además, ha logrado redignificar y resignificar el oficio del dibujante de letras vernáculas en su país de origen.

Todo empezó en un taller
Su trabajo como letrista empezó en el taller de serigrafía de su padre. Equipado de forma austera, fue el lugar que vio nacer un gran número de creaciones de cartelería musical de los años ochenta y noventa, y también el sitio en el que Tupac descubrió las particularidades que, en esencia, el cartel chicha envuelve en sí: es un arte que nace de la necesidad y a partir del uso de recursos básicos que permiten entender mejor el oficio de la cartelería popular.

El gusto por el arte es algo que ha vivido dentro de Elliot desde que era pequeño, lo cual lo acercó al dibujo de manera totalmente natural, pues era él quien ayudaba a su padre con los proyectos que desarrollaban en aquel taller, generando así un primer acercamiento con el arte de las letras.

Formación y vocación
Tupac se formó como comunicador social, pero él prefiere reconocerse desde su oficio, primero como serigrafista y dibujante de letras, y luego como especialista en caligrafía y lettering con un gusto particular por la tipografía sembrado por su padre, quien le hizo reconocer a este oficio como uno en el que se muestran el alma y el espíritu del ser humano.


Elliot fue testigo de cómo mucha gente despreciaba o denostaba al oficio de su padre, pero esto, lejos de desanimarlo, hizo más grande el cariño que sentía por el trabajo que hacían en aquel taller, y lo inspiró a encontrar la manera de resignificarlo, cambiar la connotación y percepción de este trabajo y posicionar el mensaje de que “el cartel es un reflejo del alma del pueblo”.

2000: la década del camino
En 2001, Tupac empezó a tener contacto con artistas locales. En 2004, se empezó a filmar la primera película de Claudia Llosa, Madeinusa, proyecto para el que el artista desarrolló gran parte de los materiales gráficos.


Poco tiempo después, su trabajo fue a parar en la portada de una revista británica, hecho que tuvo una repercusión notable e inmediata en Latinoamérica: después de eso, en Chile se lanzó una convocatoria en la que Tupac participó, consiguiendo generar un impacto importante con su trabajo de lettering.

Finalmente, en 2010 se consolidó gran parte del sueño de este artista, pues es el año en el que empezó a intervenir espacios públicos con obras que incluían características esenciales del cartel (los colores y las letras), pero cambiando los mensajes de los materiales musicales por mensajes más de tipo social y reflexivo.



Este oficio le ha permitido establecer relaciones importantes con marcas reconocidas no solo en Latinoamérica, sino internacionalmente, por lo que ha viajado por todo el mundo pintando murales y presentando exposiciones con su arte.




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