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Conoce 10 tipos de falacias lógicas y argumentativas

Las falacias lógicas y argumentativas son errores de razonamiento que pueden afectar nuestra comprensión y toma de decisiones.

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Aunque a menudo se usan de manera intercambiable, las falacias lógicas y argumentativas tienen diferencias clave en cuanto a su naturaleza y el contexto en el que generalmente se aplican.

Es decir, las falacias lógicas se relacionan con la forma estructural y la validez interna de un argumento, mientras que las falacias argumentativas se centran más en cómo se utiliza el contenido y el contexto para persuadir o convencer, a menudo de manera engañosa o no rigurosa.

En este artículo, exploraremos los 10 tipos más comunes. Conocer y reconocer estas falacias es crucial para poder identificar y refutar argumentos inválidos.

Los 10 tipos de falacias lógicas y argumentativas

Falacias no formales

Las falacias no formales son errores de razonamiento que afectan la conclusión de un argumento. Un ejemplo común es la falacia de la falsa causa, donde se asume que, solo porque dos eventos están correlacionados, uno causa el otro. Por ejemplo, creer que el uso de paraguas provoca lluvia. Otra falacia es la generalización apresurada, que se produce cuando se llega a una conclusión basada en una muestra insuficiente. Por ejemplo, afirmar que todos los gatos son malos porque uno arañó a una persona.

1. Falacia ad ignorantiam

La falacia ad ignorantiam ocurre cuando se asume que algo es cierto simplemente porque no se ha demostrado lo contrario. Esta falacia se basa en la falta de evidencia para afirmar la veracidad de algo, lo cual no garantiza la validez de la afirmación.

Un ejemplo común de esta falacia es afirmar que los extraterrestres existen solo porque nadie ha demostrado que no existen. Otro caso es creer en la existencia de fantasmas solo porque no hay pruebas de que no existan.
Para evitar caer en la trampa de la falacia ad ignorantiam al razonar, es importante buscar pruebas y evidencia sólida en lugar de basarse en la falta de evidencia. Se debe cuestionar si realmente existe evidencia que respalde la afirmación en lugar de asumir que algo es cierto solo porque nadie ha probado lo contrario.

2. Falacia ad verecundiam

La falacia ad verecundiam, o apelación a la autoridad, ocurre cuando se utiliza la posición o estatus de una persona como evidencia de la veracidad de su argumento, en lugar de presentar pruebas sólidas. Esta falacia puede ser evitada al dar argumentos basados en evidencia concreta y sólida, en lugar de simplemente apoyarse en la reputación o autoridad de alguien.

Un ejemplo claro de esta falacia es cuando un famoso chef afirma que un producto para bajar de peso es efectivo, sin ofrecer pruebas científicas. La gente confiará en su palabra debido a su autoridad en el tema culinario, pero su afirmación no está respaldada por evidencia sólida.

En un debate político, también se puede observar esta falacia cuando un político se jacta de tener el respaldo de una figura de renombre, en lugar de presentar su propio argumento basado en hechos y datos.
Al evitar la falacia ad verecundiam, se promueve un debate más informado y basado en evidencia concreta, en lugar de confiar ciegamente en la autoridad de una persona.

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3. Falacia ad hominem

La falacia ad hominem es un error lógico en el razonamiento en el que se ataca a la persona que presenta un argumento en lugar de abordar el contenido o la validez del propio argumento. En otras palabras, en lugar de refutar o discutir las ideas o afirmaciones de alguien, se ataca a la persona misma.

Para evitar caer en la falacia ad hominem, es crucial centrarse en presentar argumentos válidos y relevantes en lugar de atacar personalmente a quien los presenta. Es importante abordar el tema en cuestión y no desviar la atención hacia características personales irrelevantes.

Por ejemplo: «No creo que los argumentos de Marta sobre economía sean válidos, ella siempre ha sido muy conservadora en sus inversiones». Aquí, en lugar de evaluar el argumento de Marta sobre economía basándose en su contenido, se lo descarta debido a su comportamiento personal en inversiones, que no tiene relación directa con la validez de su argumento.

4. Post hoc ergo propter hoc

La falacia Post hoc ergo propter hoc se comete al asumir que porque un evento sucedió después de otro, el primero fue la causa del segundo. Para evitar caer en esta falacia, es importante buscar más pruebas que respalden la relación causal entre los eventos. Esto implica analizar otros posibles factores que podrían haber contribuido al resultado, así como considerar la posibilidad de que la correlación entre los eventos sea solo una coincidencia.

Es crucial no dar por sentada la causalidad simplemente porque dos eventos estén relacionados en el tiempo. Es necesario examinar de manera crítica la evidencia disponible y buscar argumentos sólidos que respalden la relación causal propuesta. En lugar de asumir una conexión directa, es fundamental mantener una mente abierta y considerar diferentes explicaciones posibles.

Un ejemplo claro de esta falacia sería decir que el canto del gallo causa la salida del sol, solo porque el canto siempre se produce antes de que salga el sol. En realidad, la relación entre ambos eventos es meramente correlacional y no hay evidencia de causalidad directa. Otro ejemplo podría ser asumir que el consumo de té verde causa la pérdida de peso, solo porque algunas personas que lo han consumido han experimentado una disminución de peso.

5. Falacia del hombre de paja

La falacia del hombre de paja es una táctica deshonesta de tergiversación en la argumentación. Consiste en caricaturizar o distorsionar la posición del oponente, creando así una versión más débil o fácil de refutar de su argumento original. Esta falacia se manifiesta en debates o discusiones cuando una persona ataca una versión distorsionada de la postura de su oponente en lugar de abordar su argumento real.

Un ejemplo claro de esta falacia sería: «Los defensores de la ecología solo quieren detener el progreso económico de nuestro país». En este caso, se está tergiversando la postura de los defensores de la ecología al presentarlos como enemigos del progreso, en lugar de discutir sus argumentos reales sobre la importancia de la sostenibilidad ambiental.

Es crucial reconocer y evitar la falacia del hombre de paja en la comunicación y argumentación, ya que socava la honestidad intelectual y dificulta llegar a un entendimiento mutuo. Al reconocer este tipo de deshonestidad argumentativa, podemos mejorar la calidad de nuestros debates y discusiones, fomentando un intercambio de ideas más constructivo y enriquecedor.

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6. Argumento ad consequentiam

El argumento ad consequentiam consiste en intentar justificar una idea o afirmación basándose en las consecuencias deseables o indeseables que se derivarían de ella, en lugar de en pruebas o fundamentos sólidos. Este tipo de falacia se centra en persuadir a la audiencia apelando a las emociones y a las posibles consecuencias, en lugar de a la lógica y la evidencia.

Un ejemplo de este tipo de falacia sería argumentar en contra de la legalización de la marihuana basándose en las posibles consecuencias negativas para la sociedad, como el aumento de la criminalidad, en lugar de presentar pruebas concretas de los efectos reales de la legalización en otros países.

Esta falacia se puede identificar en un debate o discurso cuando se apela constantemente a las consecuencias de una idea, en lugar de presentar argumentos sólidos. El objetivo de este tipo de argumento es influir en la persuasión de la audiencia, manipulando sus emociones y haciendo que acepten una idea no por su validez, sino por las supuestas consecuencias que se derivarían de ella.

7. Generalización apresurada

La generalización apresurada ocurre cuando se llega a una conclusión basada en una muestra que es demasiado pequeña o no representativa. Para evitar este error, es importante fundamentar las afirmaciones en evidencia suficiente, en lugar de basarse en estereotipos o suposiciones ilógicas.

Un ejemplo de generalización apresurada es decir que no te gusta la música de un artista cuando solo has escuchado una canción o pensar que no te vas a llevar bien con la familia de una persona solo porque con esa persona no tienes buena relación.

Es crucial recopilar datos y estadísticas relevantes antes de hacer afirmaciones generalizadas sobre un grupo de personas o una situación. Además, es importante evitar usar lenguaje que refuerce estereotipos y prejuicios, ya que esto puede llevar a emitir afirmaciones racistas o sexistas. En lugar de generalizar, es mejor utilizar términos específicos y precisos que reflejen la diversidad y complejidad de la realidad. Al hacerlo, podemos evitar caer en la trampa de la generalización apresurada y promover un diálogo más informado y respetuoso.

Falacias formales

Las falacias formales son errores lógicos que se producen al establecer una relación inexacta o inválida entre las premisas de un argumento, lo que genera incoherencia en la conclusión presentada. Estas falacias no se refieren a la falsedad de los argumentos en sí, sino a la falta de coherencia entre las premisas y la conclusión.

Un ejemplo de falacia formal es la falacia de afirmación del consecuente, que consiste en inferir incorrectamente una premisa de una conclusión. Por ejemplo: «Si llueve, el suelo estará mojado. El suelo está mojado, por lo tanto, ha llovido». Esta afirmación asume que si el suelo está mojado, la única causa posible es la lluvia, ignorando otras posibles explicaciones.

Otra falacia formal común es la falacia de negación del antecedente, que consiste en inferir incorrectamente una conclusión de una premisa negada. Por ejemplo: «Si estudias mucho, aprobarás el examen. No has estudiado mucho, por lo tanto, no aprobarás el examen». Esta afirmación asume que la única condición para aprobar es estudiar mucho, ignorando otras variables que pueden influir en el resultado.

8. Negación del antecedente

La falacia de la negación del antecedente es un error común en el razonamiento lógico que se produce cuando alguien asume que si la premisa de una afirmación no es cierta, entonces la conclusión tampoco lo es.

Hay dos tipos de falacias que involucran la negación del antecedente: la negación del antecedente formal y la negación del antecedente informal. Un ejemplo de la primera sería: «si no es un pájaro, entonces no vuela», lo cual es incorrecto ya que hay cosas que no son pájaros pero igual pueden volar. Un ejemplo de la segunda sería: «Si no estudias, entonces, suspenderás el examen», lo cual también es un error ya que hay otras razones por las que alguien podría suspender un examen que no necesariamente están vinculadas con no estudiar.

Para identificar y corregir esta falacia en el pensamiento crítico, es importante prestar atención a las premisas y verificar si realmente justifican la conclusión. También es útil cuestionar la conexión entre la premisa y la conclusión, buscando evidencia adicional o considerando otros posibles escenarios.

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9. Término medio no distribuido

La falacia del término medio no distribuido se produce cuando se asume que dos términos tienen algo en común solo porque comparten un tercer término. Para evitar esta falacia, es importante identificar todas las premisas de un razonamiento y asegurarse de que cada una esté correctamente representada en el argumento.

Un ejemplo claro de esta falacia sería: «Todos los pájaros tienen alas y todos los aviones tienen alas, por lo tanto, todos los pájaros son aviones». En este caso, se asume que solo porque comparten la característica de tener alas, los pájaros y los aviones son lo mismo, lo cual es incorrecto.

En un silogismo, las premisas son fundamentales para evitar la falacia del término medio no distribuido. Si alguna premisa no se incluye en el razonamiento, se corre el riesgo de caer en esta falacia. Es crucial cubrir todas las premisas para garantizar que el argumento sea válido y no contenga errores lógicos.

10. Afirmación del consecuente

La falacia de la afirmación del consecuente ocurre cuando se afirma un segundo elemento en una oración y se infiere incorrectamente que la premisa o antecedente previo es verdadero. Por ejemplo, si alguien dice: «Si Juan es un buen estudiante, entonces sacará buenas notas», para luego concluir: «Juan sacó buenas notas, por lo tanto es buen estudiante», estaría cayendo en esta falacia.

Esta falacia se identifica al observar si la conclusión se basa únicamente en la afirmación de un segundo elemento, sin considerar otras posibles explicaciones. Es importante evitar este tipo de razonamiento para mantener la lógica en los argumentos, ya que puede llevar a conclusiones erróneas.

Otros tipos de falacias

Si bien las falacias lógicas son comunes en los argumentos y debates, existen otros tipos de falacias que también afectan nuestra manera de pensar y razonar:

- Falacias de relevancia: estas falacias ocurren cuando se introduce información o argumentos que no son pertinentes al tema en cuestión. Por ejemplo, en un debate sobre nutrición, un participante podría desviar la atención hablando del precio de los alimentos en lugar de su valor nutricional.

- Falacias de ambigüedad: se dan cuando se utiliza un lenguaje vago o ambiguo que puede interpretarse de múltiples maneras. Un ejemplo sería: «Leí que la solución no es clara», donde el término solución podría referirse tanto a una respuesta a un problema como a una mezcla líquida.

- Falacias de presunción: estas falacias ocurren cuando un argumento se basa en suposiciones no comprobadas o erróneas. Por ejemplo, afirmar que una persona no puede opinar sobre educación porque no es profesor presupone erróneamente que solo los profesores tienen conocimientos válidos sobre el tema.

- Falacias de supresión de pruebas: suceden cuando se ignoran deliberadamente datos o pruebas relevantes que contradicen la conclusión. Por ejemplo, cuando se argumenta que un producto es completamente seguro, omitiendo estudios que indican posibles efectos secundarios.

- Falacia del coste hundido: esta falacia se refiere a continuar con una empresa o proyecto debido a la inversión significativa realizada, independientemente de las perspectivas futuras. Por ejemplo, seguir invirtiendo en una empresa no rentable simplemente porque ya se ha invertido mucho dinero en ella.

- Falacia circular: Ocurre cuando el argumento vuelve al punto de partida sin ofrecer una prueba real. Un ejemplo sería decir: «Las leyes son justas porque son creadas por un sistema justo», lo cual es una afirmación circular que no ofrece una base real para la justicia de las leyes.

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